domingo, 23 de octubre de 2011

Ayer comprendí que hoy es mi gran día para crear mi mañana


No es fácil mantener un buen hábito, puesto que cuando llega el momento alargamos ese espacio dando por hecho que lo tenemos todo garantizado, que ya está hecho, nos vendamos los ojos y perdemos los vagones del próximo tren. Mantenerse conformistas sin aprovechar la oportunidad de continuar una escala predice el augurio de un futuro mucho menos exitoso, mucho menos apetecible.

Hay personas que luchan un día y son buenas, hay otras que luchan un año y son mejores; hay otras que luchan durante un año, y son muy buenas; hay quienes luchan toda la vida. Éstas son las imprescindibles.


De ahí tentar el aprendizaje de los más pequeños a explicar de lo que debe ser el pasado. Del pasado sólo se deben escoger aquellos datos que ayuden a neutralizar y a mejorar un mejor presente, todo lo demás es historia, no inventemos máquinas del tiempo y queramos volver recordar situaciones complicadas que sólo contaminan el presente.

Vuelvo a hacer eco de la importancia del “vivir el hoy cómo si fuera el último”.

Para muchos suena raro que se les digan que se debe aprovechar el día a día cómo si fueran los últimos, pero lo cierto es que en edades tempranas queda grabado el hábito cómo la tinta en un papel, es en edades tardías cuando existen barreras que para ellos después se convertirán en una rampa hacia abajo.

Entrenar el trabajo en la consistencia es algo con lo que se debe cuidar, queda en juego muchas bonitas historias que regalar.

martes, 18 de octubre de 2011

Reconocer que está allí por encima de todas las situaciones..

Todos necesitamos que haya alguien que nos reconozca, que nos valoren de una manera en el que podamos sentir un “autoaprecio”, en el que podamos sentir que aquello que estoy haciendo lo estoy haciendo bien, por el contario no tiene sentido seguir o no se siente el sentido a lo que se está haciendo, se está sufriendo. Pero hay una gran diferencia entre “sufrir” y sentir “dolor”. Que te duelan las cosas, eso es casi bueno, el problema es que sufras, el dolor es una alerta a un peligro a no sentirse querido, el sufrir es no sentirse querido por algo o por alguien directamente. Nuestro corazón necesita que sea querido, que sea reconocido. Por ello y por encima de toda situación, cómo entrenador, educador, amigo, persona, es muy importante hacer sentir al que tienes al lado que está allí, que lo está haciendo bien, que agradeces trabajar con él, tenerlo a tu lado.

En mi vocación, que son los niños lo es aún más. Un niño cuando nace ya tiene tres necesidades: necesita que lo cuiden, necesita que le den afecto y cuando es más mayor necesita que se le reconozca. Es muy importante que en el trabajo en grupo, cuando se observa que alguien está yendo por debajo de lo habitual, es necesidad que se les aprecien más, necesitan sentirse reconocidos para sentir agradecimiento, para sentir gusto, para transmitir belleza.

Si lo trasladamos a lo que pasa hoy pasa exactamente lo mismo, niños de calle en países tanto desarrollados cómo subdesarrollados relacionados en el tráfico de armas, en el tráfico de drogas, en la violencia o en la misma delincuencia y que la solución y medida con la que se media es con la cárcel, estar encerrados, solos, en un entorno poco apropiado. Soy muy contrario a éstas medidas, éstas personas no son niños que no han tenido alimentos, son niños que no han tenido amor, son niños “desqueridos”. Por eso la mejor solución no es la de encerrarlos o sacarlos de la calle, lo que necesitan es nacer en un entorno dónde puedan saber cuál es el significado de lo que es una acaricia, de lo que es un buen gesto, de lo que es sentirse apreciados.

Apreciar, cuidar o reconocer son ingredientes indispensables para sentir que estamos haciendo lo correcto, que vamos por un camino y para que sientan que “están”.


jueves, 13 de octubre de 2011

El gran error de la competitividad

¿Cómo se puede competir contra los demás? Incompetente áquel que compite contra los demás seres. Competente es áquel que compite consigo mismo por ser mejor que ayer. No creo que sirva de nada verse por encima de, o debajo de. Es más importante verse bien a sí mismo respetando hasta al más mínimo detalle, porque al fin y al cabo somos todos iguales, aunque algunos, que son muchos, sigan confundiendo el significado de la competitividad. Pero para competir hay que empezar a "ser", y eso es algo que no es apto para quiénes no "son". Hay una gran mayoría por miedo al rechazo, otros por necios, por querer darle más importancia a lo que se ha puesto por encima de nosotros en la Sociedad, economía, fama, etc. Es más importante adquirir una cierta cantidad de dinero a decir lo que somos y lo que pensamos.
Pero no me voy a desviar de lo que respecta a la importancia del artículo. Me parece que vivimos en un mundo dónde los ojos de alguien que le ha servido para ver puede servirle a alguien más. Quiero que me digan hasta dónde han llegado los futbolistas que se les han apodado en el pasado "al nuevo Zidane" o en el magnifico presente "al nuevo Messi". Lo único a lo que han llegado a ser es a "jugadores con proyección de futuro". ¿Jugadores con proyección de futuro? Todavía no he conocido a una persona en el mundo capaz de vivir en el futuro. Escuchar "tienes que ser cómo.." cada vez que existe alguien que ha encandilado por una virtud.
En definitiva, voy a hacer especial mención al ya mito Steve Jobs, no traten de encontrar al nuevo Steve Jobs porque no va a existir. Quizás pueda existir alguien que aprenda de él sus magnificos inventos. Pero si digo de algo que aprendan cómo lo hizo él, es que aprendan a amar, aprendan a querer, porque es así dónde sale el auténtico "yo", es así dónde salen las maravillosidades, dónde nacen los "cracks". No compitan contra los demás, compitan con ser cada día mejor, siempre desde dentro hacia fuera.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Aprender a vivir, aprender a volar.


Hay que dejar claro que cuidar al otro no es no dejarle hacer, cuidar al otro es permitir que explore, que busque y que tropiece. Poco bien le hace la madre a su hijo que cautelosa que el niño no se caiga del árbol nunca lo deja trepar, porque será un niño que nunca sepa trepar con los amigos. Será un niño acondicionado por aquellos miedos de su madre. Proteger no implica amarrar, proteger implica estar y apoyar cada vez que el niño caiga de la montaña para animarlo a volver a escalar. Por mucho que se sea muy contrario a la idea, jamás intente hacerle cambiar de idea si no es él mismo el que decide hacerlo. Es muy importante aceptar la decisión, pero no intentar cambiarla.

El mal empleo de confiar en..


Nos pasa exactamente lo mismo cuando nos piden una opinión, hay veces que no damos una opinión sinó que lo confundimos con un "lo que deberías hacer es..". No nos damos cuenta de que los consejos no son para seguirlos, los consejos son para tenerlos en cuenta.
En la apuesta de confiar pasa exactamente lo mismo, parece que la apuesta de confiar siempre implica una contraprestación. Parece que cuando tenga que confiar en ti, tengo derecho a exigir alguna cosa. Y en realidad esto no es así. La confianza es una entrega que no tiene nada que ver ni con exigir ni con esperar, es algo que a mí me pasa. Confiar no es una cosa que se decide sino que es algo que me pasa. Lo que pretendo con confiar es que el otro sepa que yo confio en él.
La confianza es un pilar tan importante en el trabajo en grupo cómo en cualquier otro campo, que si carece es prácticamente imposible que la situación vaya por el camino correcto o que funcione.

lunes, 10 de octubre de 2011

Dejemos las copias, premiemos la originalidad.


Quizás uno de los mayores errores es copiar hasta el último detalle de áquel que ha conseguido y sabe qué es el éxito. Pero mi experiencia me dice que para obtener un nombre y un prestigio debe existir algo diferente. Podemos admirar y coger el ejemplo de los más agraciados, pero jamás a cada detalle. Si lo trasladamos al mundo del fútbol, es exáctamente similar. La cantidad de niños que quieren parecerse a los grandes jugadores cómo lo son los Messi, Cristiano Ronaldo y compañía. Es positivo querer aprender de ellos, pero es erróneo querer ser cómo ellos. Para ello, lo más sensato y lo más apropiado es dejar que el propio niño profundize dándole un varniz de confianza y un manual de instrucciones. Jamás queramos interferir en cómo tienen que "ser" ni la manera de cómo tienen que demotrar. Dejen que sus emociones se desarrollen, que sientan sus propios errores(es lo más importante) y sigan nadando hasta zarpar en su isla ideal, hasta encontrar su maravillosa personalidad dentro de un ambiente que les permita respetar, reír y llorar a través del valor que nos ayuda a crecer: la empatía. No es sencillo transmitir semejante valor de los que muchos no han llegado a conocer. Por ello, cómo he dejado claro en mi anterior publicación, el equilibrio entre la disciplina y el amor se antoja fundamental. Pero sobre todo mucho corazón. Hagamos de ellos la preciosa generación del futuro y por tanto hagamos cambiar el dicho al gran psicólogo y psiquiatra suizo Carl Jung, "Todos nacemos originales y morimos cómo copias".

domingo, 9 de octubre de 2011

Querer para crear..


Sigo viendo el mismo atropello que desde que empecé. Quiero volver a mi misma crítica: "los niños no son fichas de usar y tirar". De cada vez veo más niños reprimidos. Vuelvo a repetir que ésta profesión es totalmente lúdica, hay personas de por medio, personas que comienzan a andar y que todavia no desarrollan apenas todas las funciones conscientes. Me voy a mantener en la misma palabra de lo que necesitan para crecer cómo futbolistas y más importante, cómo personas. Amor es la palabra correcta y la palabra más sagrada en cuánto a se refiere a cualquier profesión dedicada al desarrollo del crecimiento personal. En todos los grupos en los que he trabajado, he agradecido cada niño que ha pasado por mi cargo. Agradecer es algo fundamental en todo para poder crecer, y por ello si la figura más importante es la del entrenador, eres el primero el que lo debe aparentar, sentir y proyectar. Quizás en este ámbito también vale el famoso dicho "recogerás lo que siembres", quiero decir que ellos te devolverán lo que tú quieras que te devuelvan. No falla.. Dales la oportunidad de querer y serás querido. No lo olvides nunca, querer es crear.

martes, 4 de octubre de 2011

Equilibrio


A la victoria abultada conseguida el pasado sábado, hay que analizar la presente situación. La que suma es la confianza, ganar por tanta diferencia de goles hace que el equipo crea que pueda hacerlo todo bien y da ilusión y motivación suficiente cómo para alcanzar los próximos compromisos de liga. Lo que resta es la excesión de la misma confianza, creer que ya lo tenemos todo ganado, creer que por el simple hecho del resultado del ya pasado nos podemos asegurar lo que viene por delante. Conocimiento erróneo el que crea que ya somos los mejores sin haberlo demostrado aún, el mejor es el que trabaja para más día a día pensando que puede ser mejor aún. Por ello, es tan peligroso el defecto de confianza cómo el exceso, busquemos siempre el equilibrio, por ello es necesario trabajar a más, a más incluso cuando se ha perdido un partido igualado. Estas situaciones son las que realmente se deben manejar con la suficiente inteligencia cómo para saber que el partido que tenemos el sábado es una final más, una final que no se gana si no se trata cómo lo que es, un partido que decidirá nuestras aspiraciones. Vayamos partido por partido pues, los partidos en los que hay que demostrar brillantez son los próximos dos compromisos, los que decidan a qué nivel estamos. Hablemos de mejorar y no de lo que hemos mejorado ya..